Entrevistamos a la Lic. Carolina Mora, Psicóloga Perinatal, y hablamos con ella acerca de la autonomía y cómo podemos construirla desde que nuestros hijos/as son pequeños/as. Compartimos algunos apuntes sobre este tema.
¿Cómo construir la autonomía?
El camino de la autonomía tiene desafíos de por sí. Porque, según afirma la Psicóloga, a las madres a veces les cuesta soltar o dar espacio a cierta autonomía en la infancia. Cuando hay un diagnóstico, ese desafío se redobla porque sabés que tu hijo/a necesita apoyos y cómo no se los vas a dar, o cómo hacerle lugar a que aparezca algo de la autonomía. Ahí es muy importante el trabajo personal, ofrecer grupos de familias que se puedan escuchar, que puedan parar la pelota de toda esta vorágine y decir qué nos está pasando a nosotros, cuáles son mis miedos, porque muchas veces la autonomía de los hijos/as está atada a los miedos de los padres y de las madres. Cuando tenemos miedo y no confiamos en que van a poder, ahí es donde muchas veces venimos a invadir o avasallar la autonomía que puedan llegar a tener.
Hay que trabajar mucho sobre esa parte, entendiendo que va a haber ambientes y contextos más o menos amigables con la discapacidad y que quizás no nos vamos a manejar igual en todos los espacios.
La profesional describe la típica escena de esa mamá o ese papá que viene de la mano con un hijo con síndrome de Down adulto por la calle, y reflexiona diciendo que quizás no es necesario llevarlo de la mano a ese hijo con síndrome de Down: si están haciendo un recorrido por la vereda por la que van todos los días a comprar a la verdulería del barrio, ya los conoce todo el barrio.
Por eso, dice, hay pequeñas cosas que tenemos tan internalizadas porque ya las hicimos 500.000 veces, y a veces ni nos detenemos a pensar en esos momentos si van a poder o no caminar solos por la calle sin darnos la mano, le agarrás la mano. ¿Y qué pasa si no se la agarrás hoy?
Se trata de ir dándole lugar a esas pequeñas cosas que a nivel de logro personal y de autoconfianza son enormes para una persona adulta con un síndrome, con un diagnóstico, o sin él también, el decir “ok, puedo caminar sin la mano de mi mamá y mi papá por la calle”. Les estamos dando un mensaje súper poderoso.
¿Cómo fomentar la autonomía desde que nuestros hijos/as son chiquitos/as?
Esas familias que hoy caminan con esos hijos de 30 años de la mano, probablemente no tuvieron todo el acompañamiento que hoy en día hay para repensar todas estas cosas.
Entonces, obviamente que es un montón ya de por sí lo que pudieron hacer con lo que tuvieron, pero podemos hoy hacer mucho más.
Cuando son más chiquitos, tiene que ver más con el desafío propio de la infancia y de empezar a corrernos de ciertos apoyos que quizás damos de forma automática. Un niño pequeño quizás también puede: si estás haciendo las mismas tres cuadras para ir a la escuela y tenés un nene de 5, 6 o 7 años, ya son niños que tal vez pueden caminar al lado nuestro sin la mano. O podemos empezar a ejercitar esa habilidad. Capaz que ahora no lo puede hacer porque lo soltás y sale corriendo, porque pasa, pero es ir de a poquito. Por ahí no vamos de la mano, pero “llevamos el monopatín y vas al lado mío”, y por ahí vamos de la mano cuando estamos llegando a la esquina, pero en la mitad, si yo voy un poquito más rápido, vamos juntos y vos podés ir suelto un ratito.
Es ir generando situaciones intermedias, porque a veces la autonomía se piensa que es como “bueno, hoy sos dependiente y estás a upa todo el tiempo y te doy de comer en la boca, y mañana ya está, aprendiste a usar la cuchara y te dormís solito”, y no. La autonomía se construye con caminos intermedios. Y capaz es en la misma comida de todos los días, un poco te ayudo con cierto alimento que se te cae todo, y otro poquito, a ver, ahora probá solito que yo tengo que poner la pava. Y te alejás un minutito y vas viendo cómo va pudiendo o haciendo un enchastre total. También es parte de ganar autonomía enchastrarse, ponerse el pantalón al revés, lavarse mal los dientes un día. Tenemos que dejar espacio para que eso suceda, porque si no no estamos dándole espacio a esa autonomía.
Obviamente esto es en situaciones cuidadas, no en situaciones de riesgo o en las que pueda haber daño real. Hay que evaluar ahí también los contextos, pero son esas pequeñas cosas cotidianas las que van generando la autonomía.