Consejos para el desarrollo del habla en personas con síndrome de Down

 

La Lic. en Fonoaudiología Alejandra Fautario visitó el programa radial de ASDRA En voz alta y nos explicó algunos conceptos y recomendaciones para el desarrollo del habla en personas con síndrome de Down y su estimulación desde las primeras etapas. Aquí compilamos algunos de los datos más interesantes de su participación.

Profesionales y familia: un equipo

Para Fautario, la característica principal por la cual un profesional puede decir que va por el camino correcto, es siempre trabajando de la mano de la familia, de la mano de los padres, de la familia cercana al niño/a, porque asegura que se puede ser buen profesional, pero si no trabaja de la mano con la familia, dándoles las herramientas para que hagan lo que hace el especialista, la intervención no es buena: para que sea eficaz, debe ser sostenido en el tiempo por la familia. “Para eso es importante cada cosita que uno hace, cada intervención, contársela: tantas veces por día, y de esta manera proponérsela durante las actividades. Porque nuestros niños aprenden de esa manera”, afirma.

Estimular el lenguaje

La Lic. explica que, para poder estimular el lenguaje, se necesita primero –o al mismo tiempo-, trabajar la conducta, lo cognitivo, lo escolar: “porque para que se luzca el niño en sus habilidades lingüísticas o escolares, o justamente de lectura y escritura, necesito contarle a la escuela cómo él puede procesar la información para que saquen lustre también de ese niño en ese espacio, para que él se luzca, para que saque lo mejor, sus fortalezas”.

La profesional destaca que una de las características del síndrome de Down es el trastorno en el desarrollo del lenguaje, entonces cuanto antes se lo aborde, es mejor. Dice que lo ideal es que sea en el período de estimulación temprana, porque el lenguaje no es sólo hablar, la parte expresiva, si no que tiene que ver la comunicación, el vínculo, la atención. Se sabe que hay un montón de precursores del lenguaje que deben aparecer en la etapa de bebés, o sea, en el período de estimulación temprana, por lo que el rol de la fonoaudióloga debería estar apareciendo en ese momento.

Alimentación y lenguaje

Fautario recuerda que hasta el área de alimentación es importante, porque sobre los órganos que sirven para la alimentación es donde luego se instala el lenguaje. Entonces, cuanto mejor entrenados estén en cuanto a lo que es movimientos, precisión y demás, ya dejan la base para lo que va a ser el lenguaje después. Mejor dominio del niño/a sobre sus órganos de deglución, para luego lo mismo con respecto al lenguaje. Y agrega que una estimuladora temprana busca también el desarrollo desde lo motor, desde lo cognitivo, lo tensional, el vínculo, el contacto con el otro, la atención conjunta, buscando todo lo que son los hitos en el desarrollo de un niño.

Los cuatro aspectos del lenguaje

En fonoaudiología, lo que se busca al principio es el desarrollo. Y describe los cuatro aspectos del lenguaje:

  • Lo expresivo, lo fonológico (todo lo que tiene que ver con el habla), lo que llamamos vocabulario (que es poder decir y poder comprender ese vocabulario, tanto en el área expresiva como en la comprensiva. Que le hablen y le digan leche, agua, vaso, mesa y que el niño entienda qué son esas cosas; y otra cosa es poder decir esas cosas.).
  • La semántica, la comprensión, todo lo que tiene que ver con el sistema semántico.
  • La pragmática del lenguaje, que es el uso verdadero del lenguaje. Un niño puede decir un montón de palabras, pero no usarlas para comunicarse con el otro, para que finalmente con su lenguaje tenga acción sobre el otro. La comunicación es poder mover la conducta del otro. Por ejemplo: un niño llora y la mamá le da la mamadera, eso es comunicación. Eso sería un aspecto pragmático del lenguaje.
  • Lo sintáctico, que es lo más complejo. El armar frases, utilizar bien las palabras a nivel gramatical. Que el nene/a diga: “los nenes juegan”, y no “el nenes juegan”. Todos los aspectos morfosintácticos.

La profesional asegura que lo que se busca al principio es más lo comprensivo y lo pragmático, ya que es una fortaleza en las personas con síndrome de Down. Si es fortaleza, se busca mucho el desarrollo de esa área porque el niño/a necesita conocer y entender todo el mundo para después poder verbalizarlo. Y destaca que generalmente debería ser una fortaleza en los niños/as con síndrome de Down. Si no lo es, alarma, porque puede haber algo más ahí. Puede haber comorbilidad con autismo, por ejemplo. “Algo tan básico como las ganas de comunicarse, un niño/a con síndrome de Down las debería tener. Entonces, tempranamente uno puede detectar estas alertas”, aclara.

Todo lo que es comprensión y pragmática va como por su fortaleza, entonces el profesional empieza a buscar eso y a estimular un montón para que después el niño/a empiece a poner en palabras todo eso que comprendió y aprendió. Empieza a poner forma verbal a todo eso.

El vocabulario

La Lic. destaca, además, la importancia del vocabulario. Dice que tiene que ser mucho: “La bibliografía habla de más o menos alrededor de 60 palabras para que empiecen a armar frases. Pero las frases no las van a aprender por ósmosis o espontáneamente. El lenguaje se aprende escuchándolo.

En nuestros niños/as, el input de la información auditivo verbal viene mal procesada, llega al cerebro mal procesada, por decirlo de alguna manera. Entonces, como procesan mal la información, no pueden repetirla tal cual. Un niño neurotípico, sin síndrome de Down, va a escuchar decir a su mamá: “vengan todos a comer”, y el niño va a decir: “vengan todos a comer”, y puede repetirlo, porque la información entra impecable, la procesa bien y rápidamente la practica, la repite, y eso es práctica”, asegura, y aclara que en el caso de los niños/as con síndrome de Down, la información ya entra mal, hablando de procesamiento, no de escuchar o no escuchar: “Orgánicamente está bien, escucha bien, pero a nivel interno falla la memoria de trabajo, que es una de las mayores afecciones en ellos. Se quedan con lo último. Escucha “pata” y dice “ta”. Se quedan con lo último porque entra la información, hasta que la procesa y la va a repetir, ya perdió la primera parte y va a lo último. Con las frases pasa lo mismo, pero es peor porque es más información que deberían retener para poder repetirlo”.

Entonces, aconseja: “Lo que sí hay que hacer es, como sé que es una de sus desventajas todo lo que es el desarrollo del vocabulario y frases, todo lo sintáctico, tengo que empezar a estimularlo tempranamente también. Las frases no las van a armar por ósmosis si no que hay que trabajarlas y enseñarles con patrones, que hoy por hoy los mejores van siguiendo las intervenciones neurolingüísticas, que sabemos que son la que son más eficaces. Son formas de abordaje”.

Agrega que lo que tiene en cuenta una de las principales variables es el aumento de frecuencia de uso de ese estímulo o contenido lingüístico que se está estimulando.

Por ejemplo, describe la profesional, a nivel de frase: “yo quiero enseñarle que empiece a decir una frase, que cada vez que ve algo diga algo. Le tengo que enseñar lo que cualquier otro niño/a haría espontáneamente, un niño neurotípico, que empiezan a denominar: “mamá come”, “papá auto”. Lo que están haciendo es un objeto directo, o sujeto-verbo. Entonces yo le tengo que enseñar a ese niño los verbos, vocabulario. Yo puedo mostrarle imágenes y preguntar quién come, y lo va a poder señalar (éste), la comprensión es una fortaleza”.

Nos cuenta que es más fácil preguntar ¿qué hace?, que ¿qué está haciendo?, porque si queremos que denomine, es: “come”, “toma”, “mira”, porque son de dos sílabas, si sabemos que su falla de memoria va a hacer que omita una…

Y agrega que otra cosa es la práctica, aumentar la frecuencia de uso: “Agarro un cuadernito o armo material, al principio serán 10 acciones, luego 15 y luego 20. Lo que tenga repetición de ese material. Nuestros nenes/as, a medida que van repitiendo y trabajando lo mismo, disminuyen el umbral de activación para poder decir más rápido esa palabra. Eso es la neurolingüística, lo principal, podríamos decir en resumen. Y también siguiendo criterios: que los sustantivos son más fáciles que los verbos, entonces primero voy a trabajar los sustantivos, los voy a organizar por categoría semántica”, describe.

Y explica que el artículo se aprende escuchando también: “Me importa que primero denomine un sujeto o un objeto que hace algo sobre un objeto, y luego vienen los artículos, los conectores, las preposiciones, todos ellos se llaman palabras funcionales. Les cuestan tanto porque carecen de significado”.

Etapa tras etapa

Entonces, nos cuenta que al principio, cuando son bebés, se va a buscar muchísimo todo lo que es más pragmático y comunicativo. A medida que van avanzando a nivel inicial, en esa etapa, en lo que sería un nivel inicial de escolar, se va a buscar mucha comprensión y que empiece a aparecer mucho vocabulario. No se va a buscar tanto la frase.

Cuando ya termina nivel inicial y empieza primer grado, sí se va a buscar que hable frases: “me pongo más en lo sintáctico y ahí logré ya trabajar comprensión, pragmática, vocabulario y sintaxis. Entonces ya, después, todo lo que sería un período entre los 7 años y hasta los 11 o 12, lo que hago es mejorar la calidad de sus enunciados. Trabajo más difícil, porque ahí sí viene que me diga bien las palabras. La mejora en la producción les cuesta muchísimo más. Si yo espero que hable bien para armar frases, perdí un montón de tiempo”, asegura.

Además, dice que todas las áreas de desarrollo de un niño con síndrome de Down tienen lo que se llama evolución heterocrónica. O sea, todas evolucionan de distinta manera y a distinto tiempo. Algunas están mejor y otras peor. “Si yo espero a que todas estén bien para trabajar, olvidate”, enfatiza la profesional.

Entonces, destaca que lo que está bien lo va fortaleciendo, porque esto hace que mejoren las demás áreas deficitarias. Aparte, asegura que lo bueno de la neurolingüística es que trabaja cada área por separado.

Para cerrar, la Lic. cuenta que en el caso de los niños/as con síndrome de Down hay que saber trabajar mirando el perfil lingüístico y cómo evoluciona, cómo es su desarrollo o qué es esperable de acuerdo a sus fortalezas y debilidades. Así, se piensan las mejores intervenciones.

“Una buena intervención, eficaz, temprana, nos permite detectar en tiempo y forma, por ejemplo, alguna otra comorbilidad donde tenga que ver un trastorno más específico del lenguaje sobre el área expresiva”, destaca. Entonces, ahí se empieza antes, a los 6 o 7 años, a implementar algo alternativo para darle una salida a todas esas ganas de comunicarse, a esa intención comunicativa y ese deseo. “Porque si yo le cierro la puerta, lo frustré y nunca más va a querer”, asegura.

Alejandra Fautario

Alejandra Fautario es Licenciada en Fonoaudiología con especialización en intervención y estimulación temprana, su dedicación profesional está orientada fundamentalmente a la atención de personas con síndrome de Down y otras discapacidad intelectuales y/o motoras. Es coordinadora general del equipo SELEC, supervisora del área de fonoaudiología y de procesos de inclusión escolar, experta en la enseñanza de la lectoescritura temprana con el método SELEC, instructora y supervisora de la aplicación del mismo en Argentina y Uruguay, entre otras cosas.

¿Cómo es la experiencia con el lenguaje en casa? ¿Ponen en práctica lo que su hijo/a aprende en las terapias?

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