Consejos para promover el habla en niños y niñas con síndrome de Down en casa

La fonoaudióloga Beatriz Heredia, creadora del Método Selec, compartió algunas conversaciones con el equipo de ASDRA acerca de distintas herramientas para familias que tienen hijos/as con síndrome de Down. En esta ocasión, compartimos algunos recursos para promover el habla.

Recursos previos al lenguaje: comunicación con nuestro bebé

La Lic. Beatriz Heredia nos cuenta que una pregunta muy frecuente es: ¿cuándo va a hablar?
Y da algunas recomendaciones para que el niño pueda empezar primero a comunicarse: “la comunicación visual, la atención, darse vuelta, tocarse, que haga gestos, cuando voy a levantar el bebé también hace gestos, eso también es comunicación”, asegura, y agrega: “Cuando el bebé me mira al fondo de los ojos. Cuando como mamá puedo estar llorando y el bebé me mira e intenta algún gesto también. Eso es comunicación y es valioso.

Si no hay comunicación previa, no va a haber un lenguaje verbal. Los papás tienen que aprender a valorar la comunicación previa del bebé: ese bebé que está preocupado porque tocan el timbre y se da vuelta al lugar donde suena, o el lavarropas que hizo un ruido muy extraño. Toda esta es la comunicación previa, que vale tanto como la que se desarrolla posteriormente.

Recorriendo las etapas del lenguaje verbal

Explica que lo que se hace después es repasarles a los papás las etapas del lenguaje verbal que tienen los chicos o las primeras expresiones verbales que tienen los niños; las vocalizaciones, los sonidos, los juegos que hacen con su lengua, la puesta en marcha de todo su aparato fonatorio, por medio del reforzamiento positivo que ellos pueden hacer: a la primera emisión del bebe yo tengo que ir adelante, recibirlo y devolverlo, para que aprenda los tiempos conversacionales, que alguien habla, el otro escucha y el otro devuelve”.

La hipótesis del nombre

La entrevistada cuenta que la primera etapa desde que son bebés es la hipótesis del nombre: todo tiene un nombre.
“La mecánica, la génesis de que después ellos entiendan que se puede nombrar eso, es que cada vez que ellos ponen sus ojitos en algo, yo le ponga el nombre. Lo nombro siempre de la misma manera. Toda la misma palabra, porque esas palabras son de alta frecuencia de uso de la primera etapa del bebé, que tiene que ver con lo contextual: el cochecito, la mamá, el papá, los hermanos, el perro, (…) esas palabras son las que componen el primer núcleo afectivo verbal del niño, porque su vida se desarrolla en eso”, explica.

El desarrollo de la comprensión

Heredia asegura que esa primera etapa es larga, hay mucho que enseñarle al niño, pero va a haber un periodo en el cual el niño va a comprender. Si le decimos al niño que papá va a tocar la guitarra, se va a dar vuelta y va a buscar la guitarra que está en la otra pared, porque la comprensión es lo primero que hay que desarrollar. La comprensión se desarrolla por un nivel de comunicación de mirada conjunta, de atención conjunta, de la comprensión de las primeras palabras del contexto.

“Cada vez que yo le nombro algo porque él me mira, esa palabra pegada a las representaciones mentales que empiezan después de los ocho meses o del año, esas representaciones mentales de cada cosa, vamos a juntar la plantilla verbal que corresponde con esa figurita que archive en el nivel de procesamiento semántico. Esa asociación entre la representación mental visual que yo tengo en un concepto “mamadera” y la palabra que vamos a repetir muchas veces de mamadera va a quedar pegada a la imagen”, explica.

Intervenciones valiosas y juegos

Heredia además aconseja: “Tocar, ayudar al niño, intervenir. Cuando el bebé está protestando pero no es grave, jueguen con su boca, con amor. Jugando el niño puede descubrir que puede producir un sonido. Eso no se hace cuando el niño está angustiado de verdad, cuando tiene hambre y llora por molestia, sino cuando está vaguito (..) yo puedo empezar a tocar su boca y que descubra juegos con toda su boca, con los órganos de la articulación que van saliendo de forma espontánea”.

El juego también tiene etapas: primero va a haber un tipo motor, el niño golpea, tira (…) produce otro juguete que es el ruido de un juguete que se cayó. Aprovechar los momentos de juego también sirve cuando empieza el juego funcional. Cuando, por ejemplo, peina a la nena, le da la mamadera, toca la guitarra, todas esas cosas lo que aumentan, además del disfrute del niño, es ese juego funcional, porque permite darse cuenta de que el niño estuvo observando cómo son las cosas con elementos reales y cómo nosotros podemos ver cómo prestó atención y cómo juega. “Yo aprovecho también y vuelvo a reforzar con un vocabulario para ir dándole al niño las posibilidades de que esté jugando solito y empiece a decir cosas como “comer”, porque escucha que decimos eso. El juego es el ámbito de disfrute total entre el ámbito de una mamá que sabe observar a su chiquito y el niño que lo disfruta”, comenta Heredia.

¿Tenés dudas sobre el desarrollo del lenguaje? ¿Cómo es tu experiencia con este tema?

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