Envejecimiento prematuro y síndrome de Down

En su paso por el programa radial de ASDRA, “En voz Alta”, Gonzalo Berzosa, Gerontólogo y Psicoterapeuta, habló del envejecimiento de las personas con síndrome de Down.

Condiciones que influyen en el envejecimiento

Para él, el envejecimiento o la vida adulta activa no van a depender sólo de los genes que les han transmitido sus padres y abuelos, va a depender fundamentalmente de dos aspectos:

  1. De lo que hacen ahora que van siendo mayores
  2. De lo que han hecho antes de ser mayores

“Es decir, envejecemos como hemos vivido, somos fruto de la biografía de uno. Por eso es importante cuando son jóvenes. Es importante planificar por adelantado esa vida adulta, porque no tenemos modelos”, asegura.

Envejecimiento prematuro

En referencia al envejecimiento prematuro, Berzosa no duda al decir que allí reside el reto. Esta vida adulta de las personas con síndrome de Down interpela a las familias y a la sociedad. Interpela porque es una etapa vital en el desarrollo de la persona con síndrome de Down. Tan vital, e interpela de tal manera, que la evidencia científica asegura que la adaptación a esta nueva vida de adulto mayor no va a depender sólo de la capacitación de la persona con síndrome de Down, si no del apoyo familiar y social.

“La familia va a ser tan importante que decimos desde la Psicología que terminamos siendo lo que se espera de nosotros. Esto es tan importante que las familias pueden ser el gran recurso para la buena vida adulta de la persona con síndrome de Down, o el mayor enemigo”, sentencia.

La persona con síndrome de Down envejece un poco antes y más rápido que la población que no tiene síndrome de Down. Posiblemente a partir de los 35/40 años puede estar entrando una persona con síndrome de Down en una situación de riesgo si no es una persona activa, relacionada, si no tiene vínculos, si no tiene autocuidado, si no hace ejercicio físico, si no tiene estímulos.

Atender a los primeros signos de alerta

A partir de los 40/45 años, quizás un poco antes, hay que tener semáforos ámbar para ver ciertas cosas. El Psicoterapeuta dice que tenemos que saber mirar, porque envejecer es cambiar, y cambiamos muchas cosas. Hay cambios físicos y fisiológicos. Hay cambios emocionales y cambios psíquicos, hay cambios conductuales, sociales. Tenemos que estar atentos a los cambios, y hay algunos signos que tendríamos que ver.

 “Entonces, ¿qué hacer? ¡estar atentos! Tenemos recursos. Lo que sí está claro es que hoy más que nunca, Argentina con sus entidades – y ASDRA es una gran entidad – tiene recursos y tenemos que aprovecharlos”, destaca.

Recursos para hacer más lento el envejecimiento

La vida adulta de una persona con síndrome de Down aumenta con los recursos que se le aporta y disminuye con la sobreprotección con que se la trata.

El reto es que a partir de los 30/35/40 años tengan recursos sociales, recursos personales, recursos de apoyo para seguir manteniendo las capacidades adquiridas. Porque cuenta que están encontrando que una persona con síndrome de Down se comunica, habla con su dificultad, pero tiene estímulos y llega a los 35 años y no habla, se encierra, se empequeñece, entra en ideas obsesivas, melancólicas. No le gusta hacer lo que le gustaba hacer. Y todo es porque faltan estímulos, faltan recursos. Y tenemos en este momento muchos recursos en Argentina, en las entidades, las propias Asociaciones, los círculos de lectura, de deporte, de música, Internet. Crecemos con estímulos, y este es un gran reto.

Alzheimer y síndrome de Down

“Hay una predisposición en las personas con síndrome de Down a padecer la enfermedad de Alzheimer, porque el gen del Alzheimer parece ser que se ha descubierto que se pega en el par 21 de nuestros cromosomas. Entonces, en el par 21, como las personas con síndrome de Down tienen 3 cromosomas, tienen más facilidades de que ahí se instale y empiece a tener los síntomas del Alzheimer”, detalla el experto en Gerontología. Pero aclara: “que nadie se asuste, porque esto es lo que dice la teoría. Luego cada persona es cada persona”.

Los cambios del cerebro durante la vida

Berzosa, además, habla de otro tema muy importante que han dicho los neurólogos: que el cerebro se desarrolla toda la vida. Y nos han dado dos noticias, una buena y una mala:

El cerebro no disminuye porque no haya sinapsis y que se nos mueran las neuronas. El cerebro disminuye si no se usa. Y el cerebro aumenta si se usa. O, dicho de otra manera, el único órgano del cuerpo humano que aumenta con su uso es el cerebro. Todos los demás, disminuyen con el uso, van decayendo.

Los estímulos son muchos. Hay estímulos físicos, como por ejemplo dormir en una cama con una sábana muy bonita, comer una comida rica, oír una música, tocar cosas bonitas, sentirse acariciado. Hay estímulos mentales, tales como oír música, cantarla, ver películas. Hay estímulos relacionales, de estar con otros.

Para finalizar, Berzosa destaca que envejecer es cambiar, pero no cambian a la vez el cuerpo y la mente. Los estímulos hay que mantenerlos desde pequeñitos.

¿Este es un tema que los preocupa en casa? ¿Cómo lo trabajan?

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