La importancia de las actividades de ocio y la práctica deportiva en las personas con síndrome de Down

Entrevistamos al Lic. en Psicología Martín Finzi, coordinador y co-fundador de “Tirando Paredes”, escuela de Fútbol para personas con discapacidad intelectual con el objetivo de que todas las personas accedan al deporte y la recreación como sujetos de derecho. Hablamos con él acerca de la importancia del ocio en las personas con síndrome de Down y también sobre sus beneficios. 

La importancia del ocio

El ocio es importante en todas las personas, “porque el ocio es un momento en el que podemos hacer una pausa con nuestras obligaciones, sean cuales sean, en cualquier momento de la vida. Encontrarnos con otra posibilidad en un sentido amplio de movimiento, con una posibilidad lúdica, con una posibilidad distinta desde lo cognitivo”, asegura el Lic. Finzi. Y agrega que el ocio se vuelve casi como una parte fundamental de la agenda en la semana. Es fundamental tener un espacio una o dos veces por semana, o el tiempo que se pueda, como para poder volcar en ese lugar posibilidades de uno desde este lugar, desde el movimiento, desde el cuerpo, desde el encuentro con otros, desde la posibilidad de socialización.  

Según Finzi, el ocio lo podemos pensar de distintas maneras, no solamente desde el propio cuerpo, si no también desde el encuentro con pares, desde una iniciación en el ocio que puede tener que ver también con una iniciación en el deporte: “Hay un montón de aprendizajes que directamente se van incorporando a través del juego y a través de posibilidades que no están dictadas, como a veces sí en el colegio, desde lo estructural. En el ocio hay un aprendizaje directo que tiene mucho que ver con esos espacios. Y sobre todo para después retomar con otra energía las actividades de la vida diaria”, sentencia. 

El ocio es una pausa, así como en los colegios también existe el recreo. Esto no es casual: el recreo es un momento de ocio para liberar tensiones, para liberar lo cognitivo y después retomar las obligaciones académicas con otra energía. Entonces, el ocio se vuelve hasta parte del mismo sistema educativo, según describe el profesional. 

En el ocio se incorporan un montón de pautas que tienen que ver con la creatividad, la plasticidad neuronal, la posibilidad de socialización, las posibilidades de juego. El intercambio con el otro y, en esto también, la flexibilidad cognitiva, el poder entender que hay un otro y que en ese otro se juega algo que hace que yo salga de mi “zona de confort”.

Finzi destaca que esto se ve mucho en los chicos chiquitos, cuando todavía están en la casa y cuando empiezan a ir a los primeros años de jardín, que son todavía actividades lúdicas, pero en ese juego se está jugando mucho lo que va a venir después. Porque ahí no es solamente encontrarse con el otro, también es una pauta de compartir, de esperar, de empezar a entender la noción de un grupo, de un referente docente, pero todo desde el juego. Entonces, esos momentos que son también lúdicos, tienen mucho que ver con lo que se va desarrollando en el niño.  

Cómo estimular la práctica deportiva o las actividades de ocio 

El profesional asegura que hay que tener en cuenta cómo ha sido el juego inicial en la casa, cómo han sido esas primeras experiencias, cómo se ha desarrollado el juego en ese niño, si tiene hermanos, cómo juegan con él, si papá y mamá también juegan en estos contextos, cómo han sido los primeros años de jardín. Dice que historizar un poquito nos puede llegar a dar herramientas para pensar y para ver qué podemos hacer hoy para que ese niño se vuelva a encontrar motivado y con ganas de jugar. 

“Hablamos mucho de estimulación en las primeras etapas de la vida, las agendas con muchas actividades o con terapias. Una de las primeras cuestiones cuando hablamos de estimulación siempre tiene que ser el juego, el juego como estimulación y como herramienta indirectamente terapéutica”, afirma.

Y destaca que hay algo del juego inicial que es fundamental en los niños. Dice que cuando nos encontramos con un niño que no juega tanto o que no sociabiliza tanto, es necesario revisar cómo fue ese juego inicial.  

Es un juego siempre con el otro, que se va dando en un ida y vuelta. 

¿Hay algún deporte que sea más recomendado que otros para las personas con síndrome de Down? 

Finzi destaca los deportes de grupo: “Lo que es grupal tiene el valor agregado de que es un deporte en equipo. A veces, en el grupo hay un montón de cuestiones implícitas que hacen al beneficio personal, que tienen que ver con la camaradería, con las habilidades sociales, con el registro del otro, con escuchar, con los tiempos de espera, con las propuestas mismas del deporte que hacen que tengamos que levantar la cabeza y hacer un pase”, asegura, y agrega que el deporte grupal tiene un montón de facetas interesantes para llevarse después como aprendizaje. 

Aclara que el deporte individual tendrá otras cuestiones también relevantes, y no duda cuando dice que todo lo que tenga que ver con un deporte va a ser siempre un tipo de estimulación: “A mí me gusta lo grupal. Lo grupal en el sentido amplio de cualquier deporte, pero no descarto ninguno”. Declara con seguridad que cualquier deporte tiene beneficios, sea cual sea. Pero para finalizar, destaca que para él, lo grupal en etapas tempranas y siempre, a cualquier edad, va a dar algo más que tiene que ver con esto de estar con otros. 

¿En casa fomentan la realización de actividades de ocio? ¿Y la práctica deportiva?

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