Primer empleo, exploración de intereses y transición a la vida adulta

Compartimos algunas notas de la entrevista realizada a la Lic. Mariana Altamirano, Licenciada y Profesora en Psicopedagogía a cargo del Programa de Formación para el Empleo de la Universidad Católica Argentina (UCA) en relación a los primeros pasos necesarios para la inclusión laboral de personas con síndrome de Down.

La importancia del trabajo en la transición a la vida adulta

El trabajo en la vida adulta es la ocupación primordial y es una de las ocupaciones que dignifica la vida de la persona adulta por varios motivos. No únicamente porque el trabajo puede ser la fuente de ingresos más o menos significativos para el sustento en cuestiones de satisfacción de necesidades en nuestra vida adulta, sino sobre todo porque el trabajo nos permite canalizar cuestiones vocacionales, deseos, intereses, inquietudes, y de esa manera realizarnos a nivel personal. El trabajo está ligado de manera directa a la calidad de vida.

El trabajo es para un adulto lo que el juego es para un niño, por ejemplo. Es una ocupación vital que nos permite el desarrollo personal. Esto en una persona con discapacidad ocurre de la misma manera y quizás con cierto amplificador en un punto, porque es una manera concretísima de ayudar en esos procesos que tanto trabajamos a partir de determinadas edades, que son los procesos de transición en la vida adulta. La persona con discapacidad, por su estilo particular de desarrollo y aprendizaje, necesita que esos procesos sean, quizás, sumamente explícitos, guiados y acompañados con los apoyos necesarios para llegar, y a partir de ese momento poder tener el desenvolvimiento autónomo que en cada caso sea posible.

Preparación para el trabajo

Hay que acompañar desde la adolescencia, desde mitad de la escuela media en adelante. Se trata de empezar a plantear el mayor autoconocimiento posible para que haya un descubrimiento de intereses y necesidades, fortalezas y debilidades que los vaya acercando a poder empezar a plantearse qué desearían hacer.

Es muy importante también ir presentándoles información lo más concreta posible sobre las distintas opciones que existen al terminar esa etapa escolar en la que obviamente todos nos sentimos tan protegidos y contenidos, y empezar a mostrarles, por ejemplo, los distintos tipos de trabajo que existen.

La profesional asegura: “Nosotros notamos mucho en UCA, al principio sobre todo, que el universo de imaginario laboral que ellos tienen está directamente asociado a lo que conocen. El trabajo de mamá, papá, familiares o algún adulto significativo, o quizás como mucho referentes importantes que ellos se encuentran en los medios o redes sociales. Pero el universo laboral obviamente es enorme y para la mayoría de las personas es el universo post-secundario el espacio donde descubrir parte de eso”.

La importancia de las prácticas concretas

En el caso de ellos hay que ir haciendo esta recorrida de manera bien explícita, y después insertarlos en programas de formación para el empleo. La UCA tiene la opción que llevamos adelante, pero por suerte no es la única y hay muchas en distintos formatos: en fundaciones, en escuelas de formación laboral y en otras universidades también.

“Nosotros, por ejemplo, trabajamos la orientación vocacional dentro del formato del curso con por lo menos entre cinco y seis meses del trabajo explícito. Sobre esto trabajamos con el aprendizaje de competencias que son necesarias en cualquier tipo de empleo: ganar esta noción de lo importante que es cumplir con determinadas normas y pautas sociales relacionadas con el empleo como la presentación personal, la puntualidad, la organización en el trabajo, las relaciones sociales que se sostienen en el trabajo que son, por mejores que sean, muy diferentes a las que podemos sostener con nuestros familiares o amigos; todo el conocimiento explícito de los distintos roles, estamentos y funcionamiento en relación a eso que existen dentro de un contexto laboral que conozcan explícitamente, que una persona una vez que tiene un trabajo tiene un montón de derechos y también tiene un montón de obligaciones”, comenta la Licenciada.

Estos períodos de formación, más allá de estas cursadas, tengan el formato que tengan, más teóricas en un punto, tienen que ir acompañadas de la práctica, de que realmente tengan experiencias con formato pasantía, instancias de aprendizaje experiencial en situaciones laborales reales, que les permitan de verdad poner en práctica estas competencias y que las figuras de apoyo: tutores, profesores, lo que sea, vayan haciendo allí el modelado y los ajustes necesarios para que ese aprendizaje se siga potenciando.

¿Cómo transitaron o transitan esta etapa en la vida de sus hijos/as? ¿Cómo se preparan para el mundo laboral?

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