En su paso por el programa radial de ASDRA, “En voz Alta”, Gonzalo Berzosa, Gerontólogo y Psicoterapeuta habló del envejecimiento de las personas con síndrome de Down y dejó algunas recomendaciones para esta etapa.
Estímulos durante toda la vida
Él asegura que uno envejece como ha vivido, y no duda al decir que los retos están en que los jóvenes, los niños, las niñas y los adultos, antes de ser adultos mayores, mantengan la vida estimulada: “Y los estímulos siempre son vínculos y relaciones con el entorno: estar abierto, participar en la vida social, ver películas, oír música, pasear, atender a otros, tener vínculos, tener relaciones no sólo familiares. Esos estímulos son los que mantienen la mente activa. Y la mente se activa con estímulos. Por eso es fundamental desde pequeños la capacidad de decidir, enseñar desde pequeños a decidir, porque la capacidad de decidir es una función cognitiva: me gusta esto y no me gusta lo otro”, describe.
Y nos da algunos ejemplos para implementar desde pequeños: “Elegir: ¿qué quieres de postre, una manzana o helado? ¿qué te quieres poner hoy, el sweater rojo o el verde? ¿con quién quieres ir hoy, con la abuela o con el primo? Al preguntar para que decidan desde pequeños y jóvenes estamos consiguiendo que de adultos tengan la cabeza estimulada y retrasamos los posibles ajustes asociados a la edad que tenemos todos. Con la edad, hay pequeños desajustes, lo que no tendríamos es que acelerarlos”.
La importancia de tener siempre un proyecto
Berzosa, como experto en Gerontología, dice que el reto de las personas cuando nos hacemos mayores, el reto del bienestar, es tener proyectos, porque tener proyectos es tener un propósito para hacer algo mañana. Porque un envejecimiento sin objetivos es un envejecimiento sin sentido: “Yo a muchos padres les digo que conozco a muchos pacientes y amigos míos que se han jubilado con 65 años, y me dicen ‘ya no sé qué hacer, mi vida era el trabajo’, y nos la pasamos matando el tiempo, cuando el tiempo hay que vivirlo, no matarlo”, sentencia.
El especialista dice que los padres y abuelos que tiene un hijo con síndrome de Down tiene un proyecto, que es acompañar el desarrollo y el crecimiento de ese joven o de esa chica con síndrome de Down. Y ese acompañar supone tener un propósito, promover vida autónoma, generar inclusión en la comunidad, acompañar los deseos y los recursos que tiene para vivir con autonomía. Entonces, tener un proyecto es tener salud. Porque el que tiene proyectos tiene deseos, tiene ilusión, tiene algo que hacer mañana.
Por eso, destaca que el gran problema es que no tenemos modelos de ser persona adulta mayor con síndrome de Down. La sociedad crece con modelos: “Tenemos modelos de ser hombre casado, de ser mujer casada, de ser mujer separada, de ser mujer viuda, casada, re casada, juntada, no juntada, con hijos, sin hijos. Tenemos modelos de todo, pero no tenemos modelos de ser persona con síndrome de Down adulta mayor, porque no ha habido, no llegaban, llegaban pocos. Pero ahora van a llegar todos, y el reto es cómo van a llegar, cómo dar vida a esos años”.
Reconocimiento, constancia y comunicación
Desde su experiencia, nos da esta recomendación: como es verdad que nadie crece solo, crecemos con otros, nuestro cerebro es social porque nadie crece solo y nadie se desarrolla solo, las expectativas de las familias son muy importantes. Si las familias empiezan a pensar: mi hijo va a cumplir 30, 35, 40, 45, 50 años y tiene que vivirlos con vida autónoma y relacionada, nos da tres consejos:
- Tener siempre presente la importancia del reconocimiento, valorar siempre lo que hagan bien, porque la conducta valorada tiende a repetirse, sea buena o sea mala. Y de esa manera estamos haciendo que él mismo sea modelo de buena conducta. No nos han enseñado a valorar, más bien nos han enseñado a ver lo malo. Nos han enseñado a ver lo negativo, y uno con lo negativo no crece. Crece sólo con el refuerzo positivo. Estar atento a todo lo que haga bien.
- Tener muy en cuenta la constancia. La constancia es una habilidad de la inteligencia emocional. La constancia es iniciar algo, mantenerlo y terminarlo. Procurar que, cuando son jóvenes y adultos, todo lo que inicien lo terminen. Y si vemos que no lo van a terminar, que no lo inicien. Porque lo que uno inicia, mantiene y termina, genera estima.
- Fomentar mucho la comunicación. No responder, si no preguntar sobre todo. No mandar, si no insinuar. Porque una persona con síndrome de Down que se siente escuchada, se siente valorada, reconocida y optimizada, es lo que llamamos empoderada. Preguntar: ¿qué quieres hacer hoy? ¿qué te gustaría hacer el fin de semana? ¿dónde prefieres ir? ¿quieres que lo experimentemos?
Las personas jóvenes, que tienen hoy entre 10 y 20, 25 años, están tan relacionadas y estimuladas, que van a llegar a los 40 de manera totalmente distinta a los que hoy tienen 40. “Como los que tenemos hoy ya 70 años y somos muy distintos a los que hace 10 años tenían 70”, dice Berzosa, y agrega: “La persona que ya no habla, sin embargo entiende las caricias: tocarla, acariciarla, decirle, abrazarla, esa memoria emocional se mantiene y genera bienestar. Aunque no hable esa persona, tocarla y abrazarla”.
Aliados fundamentales: hermanos/as
Y destaca que los hermanos son los grandes asociados a este proceso, que han estado muy olvidados. Para él, el gran papel del hermano es socializar e incluir a su hermano en los grupos con los que uno está. Porque no hay inclusión sin relación, y no hay relación sin presencia social. Los hermanos son muy importantes. Luego, cuando vayan siendo mayores, puede haber alternativas de dónde vivir, con quién vivir, cómo vivir. Para eso tiene que haber entidades y Asociaciones que atiendan los posibles desajustes que pueda haber. Pero mientras tienen 30, 35, 40, 45, 50, los hermanos son agentes socializadores, son el gran compañero.
Autonomía: fundamental para el bienestar
Berzosa asegura que el bienestar personal siempre nace de la autonomía, “yo me siento bien si tengo niveles de autonomía”. El bienestar tiene como raíz la autonomía personal. Y la inclusión social es la presencia social.
Según él, para ambas cosas, para el bienestar personal y la inclusión social, tenemos recursos como no hemos tenido antes. Y, para finalizar, los enumera:
- Primer recurso: creemos en ellos, hay una consciencia de que pensamos que son válidos. Antes trabajábamos lo que no tenían, lo que no podían, lo que no sabían. Ahora trabajamos lo que tienen, lo que pueden y lo que saben. Hemos cambiado la mirada, de una mirada carencial a una mirada potenciadora. Eso es un gran recurso.
- Segundo recurso: tenemos profesionales muy bien preparados en España y en Argentina.
3. Tercer recurso: estamos viviendo una sociedad donde la diversidad es un valor.
¿Este es un tema que los preocupa en casa? ¿Qué les parecieron las recomendaciones del especialista Gonzalo Berzosa?