Agostina Ciampa, Doctora en Psicología, especialista en Empleo, Diversidad e Inclusión, brindó la charla: “El valor del empleo digno” en “En Foco”, el ciclo de charlas organizadas por ASDRA y Fundación Macro, en el eje de empleo. Compartimos algunos apuntes:
¿Qué es el trabajo decente?
La Organización Internacional del Trabajo (OIT) en 1999 empieza a hablar de trabajo decente y lo define como: “Trabajo que respeta los derechos fundamentales de las personas, garantiza un salario justo, igualdad de oportunidades, diálogo social, seguridad en el lugar de trabajo y protección social”.
Cuando la OIT habla de trabajo decente también habla de cuando trabajo por mi cuenta, soy emprendedor/a, y también habla de cuando yo trabajo en asociación con otras personas, como una cooperativa. Cualquier actividad laboral tiene posibilidades de ser un trabajo decente.
- Concepto de salario justo o ingreso justo: esto significa que, por lo que yo trabajo, considero que está bien lo que me pagan por lo que hago, y a la vez considero que eso que me pagan me sirve para vivir. Porque no todo trabajo -sobre todo cuando hablamos de personas con discapacidad-tiene la posibilidad de favorecer esa autonomía económica. No todo trabajo le da a las personas la cantidad de dinero suficiente para pagar un alquiler, para asumir todos los costos que tiene la vida que quiere uno llevar. Un ingreso justo sí lo debiera posibilitar.
- Igualdad de oportunidades: La OIT no habla específicamente de personas con discapacidad, si no que dice: “hoy en el mundo hay muchas personas que no tienen trabajo por alguna discapacidad, por algún tipo de género, por algún tipo de situación social económica, porque se mudaron de un país a otro”. Hay muchas cuestiones, entonces, lo que promueve es la igualdad de oportunidades para todas las personas, las personas mayores de 50 años, en este sentido es para todo el mundo, incluidas las personas con discapacidad, incluidas las personas con síndrome de Down.
- El diálogo social es que cada trabajador tenga la posibilidad de poder plantear sus dudas, sus inquietudes, sus problemas, lo que no le convence en ese lugar de trabajo, las creencias. Es poder decir lo que yo creo y lo que yo pienso en mi lugar de trabajo y que no me discriminen y que eso no me perjudique después. Es poder levantar la voz, es poder decir: acá hay un grupo de personas que no tienen acceso al trabajo por esto, esto y esto también, y tienen derecho a un trabajo en igualdad de condiciones que todas las personas.
- Seguridad y protección social: El trabajo decente es un trabajo que, por un lado, me tiene que proteger a nivel social -y acá hay un dilema enorme con las pensiones-. El trabajo decente, si me da un salario justo, por supuesto que no habría problema en perder una pensión, pero a la vez esta seguridad social también habla de ese desempleo, de tener mi cobertura social y prestacional cuando si por algún motivo dejo de tener ese trabajo. Y la seguridad es en el lugar de trabajo, que no tenga riesgos en ese lugar de trabajo, que tenga todos los elementos de protección personal que necesito, si necesito usar una faja, unos anteojos, unos auriculares por el sonido que hay en ese lugar de trabajo, etc.
Estadísticas
En noviembre del 2023, la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS) hizo un informe específico sobre personas con síndrome de Down que tenían el Certificado Único de Discapacidad.
Resultados de este informe, que es el último que está publicado:
3 de cada 100 trabajan (personas adultas dispuestas y disponibles para trabajar).
Las personas con discapacidad de por sí son una población en desventaja cuando hablamos de trabajo, más aún si hablamos de síndrome de Down.
Cuando en las estadísticas nacionales encontramos que personas trabajan, hablan de que trabajan al menos una hora por semana. Una persona trabajando una hora por semana, ¿cuánto puede ganar y qué puede hacer con ese ingreso? Esa información no la tenemos, ahí tendríamos que hablar de subempleo y esos datos, al menos oficiales, no están. Pero sí están estos: cuántos trabajan con aportes (41.6), cuántos trabajan sin aportes (52.4) y cuántos trabajan por su cuenta (5.9). Cuando hablan de aportes es que yo tengo como trabajadora una tarjeta de débito, tengo un recibo de sueldo a fin de mes, me dan una obra social, hago aportes para mi jubilación a futuro. Cuando está todo esto, que es parte de la seguridad social en mi lugar de trabajo. En general, en los trabajos sin aportes me pagan en la mano y no tengo un recibo de sueldo como tal, a veces me hacen firmar un recibo pero es uno que puedo imprimir yo en casa. Si bien hay un 4 de cada 10 que aportan, que están en este trabajo registrado, la mayoría de las personas que trabajan lo hacen sin aportes.
Entonces, no sólo hay poco acceso al trabajo, si no que también de aquellos que acceden a trabajos, quizás no son trabajos decentes. Autogestivo es el trabajo por mi cuenta, es cuando yo soy mi propio jefe: hago un producto o brindo un servicio y lo vendo a cuanto quiero, a quien yo quiero (5 de cada 100).