Transición de la etapa escolar: ¿Qué viene después? ¿Cómo puede acompañar la familia?

 

No hay decisiones correctas e incorrectas, sino adecuadas a las circunstancias de cada persona. Partiendo desde este punto, para todas las personas, la aproximación al cierre de la etapa escolar es compleja y genera sentimientos encontrados en cada actor: estudiantes, padres y madres. 

En las familias de personas con síndrome de Down se observan algunos factores clave al comenzar a poner sobre la mesa algunos pensamientos que rondan como, por ejemplo: “¿Debería mi hijo o hija ir finalizando la etapa escolar?”, “¿Y si mejor continúa unos años más? Está feliz con sus amigos y amigas”. 

 

Estos pensamientos, en algunas ocasiones, pueden derivar de:

I) La dificultad (inconsciente, claro está) para acompañar la transición hacia la vida adulta de su hijo e hija. Recordemos que finalizar la etapa escolar, marca un hito en el ciclo vital de cada persona.

II) La falta de oportunidades de formación laboral accesibles.

III) El temor a lo que vendrá o lo que podrá lograr mi hijo o hija en el “mundo real” o -como a mí me gusta llamarlo- “la comunidad” (teniendo presente que la escuela es un entorno protegido, que apoya y acompaña a lo largo de más de 12 años, sin contar el jardín de infantes). 

Si como familiar te resonó alguno de los puntos mencionados anteriormente, ¡qué valioso identificarlos! Y ahora sí, ¡a ponerse en acción! 

Es importante para emprender este camino de cierre de la etapa escolar:  

I) Habilitar un espacio para hablar en familia, con mi hijo e/o hija. Indagar cómo se siente en la escuela, qué aprende y qué ha aprendido en los últimos años, si cree que le gustaría aprender algo nuevo. Qué piensa acerca del futuro. Muchas veces utilizar el ejemplo propio y ser autorreferencial es un gran recurso. Pueden sumar imágenes disparadoras, frases o videos para generar el diálogo. A modo de ejemplo: https://www.youtube.com/watch?v=px7RsyeTVEU 

II) Hacer red y trabajar en equipo. Muchas personas con síndrome de Down cuentan con un equipo profesional de apoyo, profesionales de psicología, psicopedagogía y terapia ocupacional acompañan la etapa dentro y fuera de la escuela. Entonces, les propongo repensar el rol del equipo cuando se acercan los 17,18 o 19 años de edad de nuestro hijo o hija y orientar los espacios hacia “la vida después de la escuela”. Esta propuesta puede surgir desde la familia y como profesional del área de terapia ocupacional, les puedo asegurar que sería una alegría recibir la propuesta como desafío. De igual forma, acercarse a otras familias que estén en una situación similar o incluso, en otra etapa, como ser que tengan un hijo o hija que esté trabajando. Consultar experiencias, intercambiar. Familias para familias, es un éxito garantizado.  

III) Comenzar a pensar en un proceso de Orientación Vocacional. Todas las personas adolescentes necesitan contar con un espacio para pensar qué le gusta hacer, cuáles son sus fortalezas, qué cursos pueden colaborar para reforzar esas fortalezas, volcar sus incertidumbres, entre otras. De igual forma las familias. Por este motivo, cuantas más herramientas tengamos, más seguros nos vamos a sentir en el camino que emprendamos. 

III) Indagar propuestas de formación laboral inclusivas y accesibles. Esto quiere decir “abrir el paraguas” y comenzar a ponerse en movimiento: preguntar si el colegio tiene algún convenio o marco de prácticas laborales, buscar en las páginas de la Ciudad donde viven si ofrecen cursos, por ejemplo, en CABA, se ofrecen Cursos y Trayectos Formativos gratuitos (hay 59 Centros de Formación Profesional distribuidos en toda la Ciudad); acercarse a las Universidades y consultar si tienen propuestas de formación laboral (por ejemplo, la Universidad Católica Argentina y la Universidad Siglo XXI ofrecen formaciones laborales accesibles).  

IV) Amigarse con las instituciones que brindan prestaciones de formación laboral para personas con discapacidad. Dentro de la ley 24.901, de prestaciones básicas para personas con discapacidad, el artículo 23 hace referencia a la Formación Laboral y al Aprestamiento Laboral. ¿Qué quiere decir esto? En primer lugar, que existen servicios cuya finalidad es la preparación de una persona con discapacidad para su incorporación en el mundo del trabajo. En segundo lugar, que son servicios cubiertos por las obras sociales y prepagas, si la persona cuenta con Certificado Único de Discapacidad. Entonces, podemos buscar instituciones o centros que brinden estos servicios y consultar las características.  

El último punto a destacar, y no por eso menos importante, es que la persona con síndrome de Down tiene que ser protagonista en cada uno de los puntos mencionados anteriormente.

Queridas familias, recuerden que la Convención Internacional de los Derechos de las Personas con Discapacidad de Naciones Unidas, hace referencia a la frase “Nada sobre nosotros sin nosotros”. Bueno, este debe ser el punto de partida. Después de todo, cuando ustedes finalizaron la etapa escolar, ¿sus padres decidieron por ustedes qué estudiar? o acaso, ¿fueron a ver Universidades sin ustedes? ¿O les consiguieron un trabajito?. 

Es mucho más efectivo y gratificante ocuparnos del futuro que preocuparnos por el futuro, ¿están de acuerdo? 

Por Melany Wersocky, Lic. en Terapia Ocupacional

¿En casa están transitando la etapa escolar? ¿Ya piensan en lo que vendrá después? ¿O ya terminaron la etapa escolar? ¿Cómo es su experiencia?

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